Típico: cada año te propones a hacer ejercicio, pero por la falta de condición física acabas siempre tan adolorida que no puedes ni moverte. Y nada enoja más que te digan: “¡Pues has más ejercicio para que se te quite!”

El dolor muscular después de hacer un ejercicio nuevo se da por dos razones. La primera (que es la que más popular) es que, al nuestro músculo no estar habituado a transportar oxígeno para producir energía a esa velocidad, inicia una vía metabólica de producción de energía anaeróbica (sin presencia de oxígeno). Ello da como resultado la producción de una sustancia llamada ácido láctico, la cual se cristaliza dentro del músculo.

La segunda razón tiene que ver con el hecho que el músculo, tengamos o no buena condición física, se desgasta con el ejercicio. Ese desgaste provoca microdesgarres y si los combinas con cristales ácidos, eso es lo que realmente te duele. No te espantes, esos microdesgarres son benignos, pues cuando consumes algo con proteína al terminar el ejercicio, se repara y forma nuevo músculo.

 

Ahora, ¿qué hacer para evitar esos dolores incapacitantes?

  • Hacer más ejercicio efectivamente ayuda a movilizar y reabsorber los cristales de ácido láctico. Además, junto con una buena alimentación suficiente en proteína, promueves la formación de nuevo músculo para reparar los microdesgarres.
  • Antes de hacer ejercicio es imperativo que realices un calentamiento de pies a cabeza (o de cabeza a pies, como prefieras) para que tus músculos vayan entrando en modo de “producción de energía” y tus articulaciones se vayan llenando de líquido.
  • Terminando tu rutina, también debes enfriar y estirar de pies a cabeza (o al revés) durante el 10% del tiempo que duró tu rutina. Es decir, si hiciste 60 min de ejercicio, debes estirar 6 minutos.
  • Si aun así hay dolor muscular después del ejercicio, al acostarte para dormir hazte masaje en las zonas que te duelan. Puedes utilizar alguna crema con lavanda para ayudar a relajar tus músculos y mejorar la circulación, pero debe ser antes de dormir, pues ya no harás ninguna actividad en 6-8 horas.

¡Que el dolor muscular te detenga en tu camino hacia una vida más activa y saludable!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Comentarios de la entrada