En la actualidad, es bien sabido que las relaciones de noviazgo se empiezan cada vez más temprano en la vida. Lo importante es conocer y tener claro si la relación es de beneficio, y el papel de los padres es trascendental en cuanto a la elección de la pareja de sus hijos y en el noviazgo como tal.

Según Patricia Odio, psicóloga especialista en temas de pareja y familia, cuando el noviazgo se da en la adolescencia los padres tienen el deber y la obligación de aconsejar a sus hijos, sobre todo porque están en una etapa de formación de identidad.

“A esa edad quieren explorar el mundo entre ellos y se involucran en relaciones afectivas muchas veces peligrosas. Como padres estamos en todo el derecho y la obligación de velar por la integridad moral y física de los hijos. Es necesario,y si ese hijo no quiere que yo como padre me involucre, entonces podemos buscar un mediador”, afirmó Odio.

En el caso de los hijos que tienen un poco más de edad, también es importante que los padres aconsejen, aunque eso no signifique que la opinión o la decisión del noviazgo vayan a cambiar.

“Sí es importante tomar en cuenta el parecer como consejo, (…) en un tema de escogencia porque de repente uno no ve cosas que otros sí por el tema del enamoramiento pero también va a depender muchísimo de la edad, ya si es una persona adulta y si es su segunda relación, de repente puede pedir consejo pero no va a influir determinantemente esa opinión”, aseguró la especialista.

De acuerdo con la psicóloga, es más fácil para los padres dar una opinión cuando el hijo pide el consejo o necesita un comentario al respecto. En el tema de la rebeldía, Odio recomienda tener precaución y saber manejar la situación, máxime cuando el hijo mantiene una barrera y evita las opiniones y consejos.

“El problema es cuando no lo han pedido y estamos constantemente diciendo ‘mirá ese hombre no te funciona’,  porque lo que podría generar en el fondo es rebeldía, entonces sigo con esa persona porque me da la gana, a sabiendas que sí puede ser que no me convenga… Cuando esos casos suceden y nosotros como padres estamos viendo que es una pareja que está dañando a ese hijo hay que ser muy sabios para poder abordar el tema”, añadió Odio.

La recomendación más importante que da la especialista es evitar la imposición, y aconsejar a los hijos con amor, nunca imponiendo, minimizando o descalificando a la pareja que el hijo escogió porque eso podría generar el efecto contrario.

“Uno como padre debe decirle a los hijos: me preocupa esto y esto en tu relación, aquí voy a estar por si necesitás algo pero hasta ahí, no voy a insistir ni me voy a involucrar más para no lesionar la relación de padre e hijo”, añadió Odio.

“No lo puedo imponer, siempre y cuando esa relación afectiva no lesione los intereses familiares, si mi hija está con una pareja que respeta las normas que en casa yo he puesto, no me puedo involucrar aunque no me guste. Pero si está irrespetando y más bien hace a esa persona violentar las reglas, pues sí es bueno reunirse y tomar acciones”, añade la especialista.

En el caso de los noviazgos con personas divorciadas o con hijos –que en algunas familias no es bien visto- la especialista aconseja presentar a la pareja y no dejarse llevar por estereotipos.

“Es importante decirle a la familia que se dé la oportunidad de trascender, de conocer a la persona más allá de su estado civil o de su situación, todas las personas tenemos la oportunidad de rehacer nuestras vidas. Igualmente esos padres pueden mantener esa posición de que no les gusta la persona pero la respetan”, aconseja la psicóloga.

Según la especialista, el noviazgo es como una carretera y es necesario ver todas las señales para decidir si permanece en el camino o si se retira, de manera que no se vuelva un desgaste emocional.

Entre las señales más importantes para detectar un noviazgo agresivo están el distanciamiento de amigos y familiares por petición de la pareja, el sentirse anulado y dejar de asistir a ciertos espacios.

“Cuando la persona tiende a sentirse anulada por el otro, donde él empieza a alejarlo, a aislarlo de ciertos espacios donde pierdo mi identidad, hasta convertirme en lo que el otro quiere que yo sea. Donde se censura como soy, donde la otra persona te dice no le gustan tus amigos (…) hasta que llega un punto en donde digo ‘bueno me perdí, no sé quién soy’”, complementa Odio.

Es necesario que a la hora de conocer a una persona para un posible noviazgo, la persona detecte alguna similitud, que no sean diferentes del todo porque eso podría generar problemas a corto plazo. Que les gusten las mismas cosas, ir al cine, salir a bailar porque de repente uno tendría que acoplarse al otro y eso significaría conflictos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Comentarios de la entrada