Momento Espiritual

Muchas veces insistimos una y otra vez en mantenernos en un lugar en el cual ya no nos sentimos cómodos o en el peor caso en un sitio que nos hace sufrir.

Tenemos la capacidad de resistirnos a aceptar que ya estamos en el lugar equivocado, que el sitio que queremos sencillamente dejó de serlo o nunca lo fue y aun así idealizamos, imaginamos, mantenemos vivas las esperanzas de que eventualmente las cosas serán como queremos aunque, irónicamente la mayoría de las veces, no hagamos nada al respecto para que la situación cambie.

La verdad es que la mayoría de las veces sentimos miedo de los cambios, nos paraliza la idea de comenzar de nuevo, la idea de aceptar que ya la situación es insostenible, la idea de cambiar de entorno, de círculo, de trabajo, de sentimientos…  La vida es un constante cambio y mientras nos resistimos a ellos, lo que hacemos es limitar nuestras posibilidades de ser felices.

Nada ocurre por casualidad, si sentimos que un sitio nos echa o si nuestro corazón quiere salir volando a un sitio diferente es sencillamente que estamos haciendo uso de nuestra intuición, esa herramienta tan sublime a la que poco escuchamos y que si la desarrollamos puede hacer de nuestra vida la más realizada posible. Saber escuchar nuestra intuición, esos mensajes del alma que se susurran en nuestro oído, no es sencillo. Tenemos que tener nuestra mente muy en calma, sin preocupaciones, ansiedades o miedos, para poder conectarnos con esa energía dispuesta a guiar nuestros pasos en todo momento.

Los lugares a los cuales solemos aferrarnos no son solo físicos, también son lugares emocionales a los cuales nos encadenamos de forma intensa dejando de vivir nuestro presente, dejando de invertir nuestra energía en otras cosas que nos permitan ver caras diferentes de la vida, que nos permitan experimentar un latir y un sentir diferente, que nos den la posibilidad de conocernos mejor y crecer.

Todos podemos reconocer lo que no nos hace bien, todos sabemos cuándo el tiempo invertido ha sido suficiente, cuando ya no hay mucho que hacer, cuándo debemos partir, pero no la mayoría de las veces no sabemos cómo hacerlo… Pero debemos dejar atrás los miedos, esta vida es muy corta para desperdiciarla apostando a lo que sabremos nos generará perdidas, vacíos sufrimientos o limitaciones… Debemos tomar las riendas de nuestra vida y responsablemente ir tras nuestros sueños.

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