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Si eres una corredora ocasional, pero deseas convertirte en una runner, debes de saber que estás más cerca de lograrlo de lo que imaginas, ¡ya tienes lo más importante! El deseo (y gusto por) correr. Quizá solo te hace falta un pequeño empujoncito.

Para empezar, siéntete segura de que hiciste bien al elegir correr como tu ejercicio, por sobre otras opciones. Y es que su impacto es tal que al hacerlo quemas alrededor de 150 calorías por kilómetro, fortaleces tus huesos e incluso reduces tu riesgo de sufrir diversas enfermedades.

Sí, suena maravilloso. Así que, si estás pensando seriamente en ser corredora, pero no sabes cómo empezar, a continuación te presentamos algunos pasos que debes seguir para convertirte en una runner moderna.

#1 Adquiere el calzado adecuado

Lo grandioso de correr es que no necesitas un equipo súper sofisticado para hacerlo, pero sí es extremadamente importante que encuentres unos zapatos para correr que se adecuen a tus pies, para evitar sufrir lesiones. En general, tu calzado debe permitir que tus pies se muevan con comodidad, la pisada sea firme y cuyo material los haga flexibles en cualquier punto.

#2 Inicia lento

Olvida la idea de que deberías poder correr 5K al terminar tu primera semana de entrenamiento. Eso no es realista. Lo primero que tienes que hacer es lograr mantener el ritmo, es decir, correr sin que te parezca lo más complicado del mundo ni pierdas el aliento. Alterna entre correr y caminar hasta que tu cuerpo se adapte.

#3 Calienta y enfria siempre

Cada entrenamiento debe comenzar y terminar con 10 minutos de movimientos para calentar y enfriar tus músculos. Inicia realizando una caminata lenta antes de tomar mucha velocidad; también puedes hacer algunos estiramientos dinámicos y estáticos, como levantar las rodillas, dar patadas al aire y estirar tus pies con tus manos. Haz lo mismo al finalizar.

#4 Aumenta tu entrenamiento

Una vez que eres capaz de correr durante 30 minutos sin parar y sin sentirte mal, es momento de que des un paso al siguiente nivel. Cambia tu entrenamiento de tal forma que incorpores rutas más complejas (como aquellas que tengan colinas y obstáculos) y aumentes unos minutos a tu tiempo récord (esto hazlo cada dos semanas para no presionarte).

#5 Ponte metas

Al igual que con cualquier otro entrenamiento, ponerte metas realistas puede ayudarte a mantener la motivación de correr. Así que inscríbete a una carrera (pequeña al principio, más larga conforme tu técnica y aguante sean mejores), y busca un plan adecuado con el que te puedas capacitar para -si no ganarla- terminarla en buenas condiciones físicas.

#6 Cuida tu alimentación

Los alimentos que consumes después de correr son los que ayudan a tu cuerpo a reconstruir sus músculos, cosa que mejora tu fuerza y resistencia. De esta forma, lo indicado es que al terminar el ejercicio ingieras una comida que contenga tanto proteínas como carbohidratos, podría ser un plátano con mantequilla de maní. Y bebe al menos 2 litros de agua al día.

Toma en cuenta que si quieres convertirte en una gran runner debes ser constante y apegarte al entrenamiento. ¡Esto no es cosa de magia! Así que olvídate de tu cómodo sillón y programa tus carreras ahora mismo. ¡Tú puedes!

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