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Capital de República Checa y de la Región Bohemia, conocida también como la “Ciudad de las Cien Torres” o la “Ciudad Dorada”.

Entrar a Praga es entrar a un cuento de hadas medieval, pero en la vida real: su arquitectura de ensueño pareciera estar esperando a ser colonizada por una gran cantidad de princesas que no se dedican únicamente a esperar a su príncipe sino que además luchan, conquistan, y sobreviven; sus calles y tiendas están llenas de detalles perfectamente posicionados que hacen suspirar hasta al más serio de los seres y cada uno de sus rincones esconde una historia tan maravillosa que valdría la pena sentarse la vida entera a escucharlas todas. Lugar mágico para ir en pareja.

Paseo por el Parque Letná

Uno de los lugares más representativos de la capital. Es un espacio que se ofrece para tranquilas caminatas que llenan los ojos con la belleza arquitectónica de las torres que acompañan el camino, muchas de las que han sido convertidas en pequeños y cálidos cafés que invitan a una charla de ensueño. Tranquilidad, felicidad, y amor, eso es lo que se puede vivir en una tarde de recorrido por el Letná.

El Puente de Carlos y la Isla de Kampa

En años pasados Kampa fue la isla de las lavanderas, quienes se reunían en el río para limpiar y blanquear las ropas en el mismo río que era usado como zona de molinos. Es una isla llena de verdor, con innumerables jardines, en cuya parte sur existen esculturas y exposición fotográfica mientras que en el lado norte están las embajadas, restaurantes, y hoteles. Una pequeña isla para soñar despiertos.

Subir a la Torre Petrín

Que es una réplica (no exacta) de la Torre Eiffel, pero en miniatura. Está en pleno centro de la capital checa y tiene unos 60 metros de alto. La panorámica de la ciudad desde distintos puntos de la torre es para quedarse sin aliento y las zonas públicas que rodean a la construcción enamorarían a cualquiera. No por nada le llaman “la colina de los enamorados” al lugar donde está construida la curiosa torre.

Recorrer la “colina de los enamorados”

Extensos terrenos de zonas verdes a más o menos 320 metros sobre el nivel del mar hacen de este espacio uno de los preferidos por los habitantes de Praga para pasar el tiempo. Las parejas suelen tener protagonismo en el lugar y de ello da fe la estatua del poeta checo Karel Hynek Mácha, a la que hay referencia con cantidad de mitos amorosos, como que quien ponga flores en su base será amado eternamente por su pareja, o quienes se besen en frente de la estatua vivirán el amor por siempre. Vale la pena intentar, ¿no?

Paseo en barco por el Moldava

Puede ser un paseo romántico en una de las pequeñas embarcaciones que te permiten conocer la ciudad desde el agua, acompañados por una explicación en varios idiomas (español disponible) sobre algunas de las más grandes hazañas que se han visto en la ciudad, o también existe la posibilidad de un pequeño crucero, siendo los más populares elParopvlava o el JazzBoat, donde tienen música en vivo  y restaurantes con exquisitos platos.

Una noche de jazz

Praga tiene una grandiosa selección de lugares para ir a disfrutar de una hermosa velada llenando los oídos con uno de los géneros musicales que invitan al amor por excelencia; Clubs de jazz como Agharta, Reduta, U Staré paní, Charles Bridge Jazz Club, Ungelt, entre otros, acogen a sus invitados en el ambiente más cálido y hogareño posible para escuchar con sonrisa obligatoria a grandiosos jazzistas de la ciudad. De ataque.

Ir a la Ópera Estatal de Praga

Praga es una ciudad absolutamente artística y vale la pena adentrarse en ella desde las presentaciones de ballet y ópera que dan cotidianamente en la Ópera Estatal de Praga. En su página de internet se pueden ver las opciones de programación e incluso pagar por un “plan” que incluye coche que los lleva hasta el recinto y una deliciosa cena romántica para cerrar la noche. Recomendadísimo.

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