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¿Por qué tenemos que dejar de ser importantes cuando tenemos un hijo? ¿Por qué tenemos que pasar a segundo plano? ¿Por qué tenemos que dejar de ser MUJERES para ser madres? ¿Por qué tenemos que dejar de hacer lo que nos gusta, lo que nos apasiona, lo que nos hacia sentir vivas…? ¿Por qué tenemos que invertir en ellos TODA nuestra atención, dedicación y tiempo?

Ser madre y ser mujer son dos caras de una misma moneda, pero a veces creemos que parecen dos mundos completamente opuestos.

Sé mamá si lo deseas, sé siempre la mujer más feliz de todas

Nos han enseñado que una mujer debe ser madre para sentirse completa, ¿es acaso así? Ser madre o no ser madre no nos debería hacer menos o más mujer. Para ti,¿cuál es la definición de ser mujer?

Aquellas mujeres que tienen depresión posparto, o aquellas que quieren olvidar el parto por que no les fue agradable, o les fue doloroso o sufrieron violencia obstétrica, ¿no tienen derecho a sentirse tristes? ¿Es que acaso los sentimientos como mujer no pueden alejarse de los sentimientos de ser madre?

Cada mujer puede sentir, puede vivir, puede mimarse y puede hacer todo lo que desea incluso cuando se ha convertido en mamá. Es verdad, es una gran responsabilidad y también un gran cambio, hermoso por cierto, en la vida de una mujer. Pero no por eso debería olvidarse de ella misma, de amar, de vivir, de disfrutar todas las cosas que hacía antes de tener un hermoso bebé.

¿Es que es tan difícil combinar ambos roles? ¡Quizá sí!, pero quizá sea solo un pensamiento de la sociedad, incluso de nosotras mismas.

¿Y si al final no es tan difícil? ¿Y si ser madre no nos impide ser mujer?

Carolina Farías, psicóloga de la salud, explicó que muchas veces la sociedad piensa de una manera un tanto extraña, “cuando una se transforma en madre es como que tiene que dejar de ser mujer”, y ella cree que no es así.

Pero, ¿cómo combinar ambos roles?

Tu tiempo se acortará, tu economía no será la misma, pero hay algo que siempre será bueno mantener: la autenticidad que te ha llevado a ser feliz.

Es verdad, tienes muchísimas responsabilidades ahora que eres mamá. Pero recuerda lo más importante: también eres mujer.

Tienes derecho a trabajar y dejar a tu hijo en una guardería sin ser juzgada, pero también tienes derecho a dejar de trabajar por un tiempo para cuidar de tu bebé, si así lo quieres.

Puedes dejar de vez en cuando a tu pequeño con su abuela o con una amiga, así disfrutas de esas pequeñas cosas que te hacían feliz, ¡puedes hacerlo! Y no tendrá nada de malo.

Sé tu misma, haz las cosas que más amas y recuerda algo: ser mamá no significa que dejes de ser mujer.

Cada persona debería de tener la voluntad de elegir el camino que más le guste, sin presiones, sin temer al qué dirán, tan solo hacer lo que las hace felices. Y si te hace feliz ser mamá y ser mujer, entonces ¡adelante! ¡Manos a la obra!

Nuestros hijos, por supuesto, nos necesitan. Necesitan un modelo a seguir, necesitan ser protegidos, cuidados y escuchados. Necesitan gestos de amor, cariño, respeto y afecto. Necesitan ser guiados por un buen camino, con madurez y responsabilidad. Pero… El peor error que como mujeres podemos cometer, es olvidarnos de nosotras mismas, dejar de ser importantes. Y es que, sin darnos cuenta, un día nuestros hijos se irán de nuestras casas y harán sus vidas… ¡Porque nuestros hijos no son NUESTROS! Nosotras sólo somos parte de la escuela de su vida, la herramienta de educación para inculcarles valores y principios.Ellos no se quedarán, pero nosotras como mujeres, sí. Y entonces sólo nos quedará el vacío. Cuando nuestros hijos se vayan, habremos envejecido. Habremos descuidado nuestro aspecto físico, emocional y también a nuestra pareja (ese hombre con quien decidimos compartir nuestra vida).

¿Dónde ha quedado ese atractivo, el gusto de salir, el deseo de enamorarse, de amarse por el resto de nuestros días? Entonces nos damos cuenta de que por haber permitido ser menos importantes, por entregarle todo a nuestros hijos, ya no tenemos nada. Que no tenemos “vida” porque hemos decidido no tenerla. Que caímos en el error de pensar que nuestros hijos eran toda nuestra vida.Necesitas comprender que como mujer no tienes por qué renunciar a tu vida, a tu valor como mujer, a sentirte viva. No permitas que la rutina diaria termine con la hermosa compañía de tu pareja, familia y buenas amistades.

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