Belleza

Lavar el cabello parece sencillo: consigues el shampoo y el acondicionador más adecuado, preparas la ducha y listo. ¡Pues NO! Existen muchos factores que deberías tener en cuenta antes de exponer tu melena a cada lavado, y hoy te revelaremos los pros y contras de uno de los más importantes (y a veces uno de los menos considerados): la temperatura del agua.

¡Presta atención!

Agua caliente

PRO: enjuaga la suciedad acumulada

El vapor abre los poros y la cutícula del cabello. Por eso, un lavado con agua caliente es ideal para remover la grasitud y la suciedad acumulada en el cuero cabelludo.

CONTRA: aumenta la porosidad del cabello

El agua caliente resulta ser un arma de doble filo; ayuda a remover la suciedad incrustada, pero también ocasiona una melena quebradiza y porosa. El calor del agua también genera vapor, y ese vapor mucho frizz.

CONTRA: provoca frizz

El cabello necesita humedad para mantenerse libre de frizz, y gracias a que el agua caliente puede barrer los aceites naturales, dicha humedad puede escaparse fácilmente.

Agua Fría

PRO: sella la humedad del cabello

El agua fría cierra los poros del cabello, evita la suciedad y la acumulación de grasa en el casco. Así, mientras que el agua caliente puede quitar la humedad, el agua fría la retiene, conservando el sebo natural que es tan beneficioso.

PRO: aumenta el brillo

A veces, los brushing son terminados con una ráfaga de aire frío para aumentar el brillo. Y el mismo concepto puede aplicarse al lavado; un enjuague con agua fría logrará alisar el cabello cerrando las escamas de la cutícula, añadiendo -al mismo tiempo- un brillo realmente fantástico.

CONTRA: aplana el cabello

El agua fría otorga brillo y suavidad, pero también quita volumen y movimiento.

Si la textura del cabello ya es fina y delgada, lo mejor es usar agua tibia. Si en cambio es encrespada, un enjuague sin calor y vapor puede es lo más adecuado.

Conclusiones:

  • El agua caliente quita la suciedad acumulada, pero ocasiona frizz y resecamiento.
  • El agua fría genera brillo, luminosidad y menos frizz, pero aplana el cabello, dejándolo lacio y sin volumen.

¿La solución? Desenredar con agua tibia (no caliente), para no quemar la piel del cuero cabelludo, y enjuagar con agua fría para evitar un aspecto no deseado al terminar el lavado.

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