LA LONGEVIDAD SIEMPRE HA ESTADO VINCULADA A UN ESTILO DE VIDA SANO, DISTANTE DE VICIOS DAÑINOS Y CERCANO A UN CONTACTO MÁS ÍNTIMO CON EL ESPÍRITU. TÉCNICAS MILENARIAS Y DEMOSTRACIONES CIENTÍFICAS LO CERTIFICAN: MENTE Y CUERPO DEBEN LUCHAR JUNTOS PARA UNA VIDA MÁS PLENA Y LARGA

Aquellos que no creen en el sabio consejo de respirar profundamente cuando la vida decide complicarse, deben renovar su fe si quieren alcanzar la eterna juventud. Está comprobado que nada grande pueden lograr las intervenciones sintéticas y la alimentación adecuada si no se vive con una sonrisa o no se está nunca cerca de la paz espiritual. Los pequeños placeres diarios, como una buena copa de vino, unos minutos al día para cerrar los ojos y blanquear la mente o una actividad sexual a prueba del tiempo, contribuyen significativamente a extender la vida.

¡SALUD POR LA LONGEVIDAD!

Se dice con frecuencia que una copa de vino tinto al día es beneficiosa para la salud pues ayuda a prevenir enfermedades cardíacas alargando así el tiempo de vida. Pues el ingrediente secreto de esta bebida, tan codiciada por los antiguos y homenajeada por los modernos, es el resveratrol, una sustancia producida por las plantas cuando son atacadas por bacterias y que se encuentra en las uvas rojas y el vino tinto. Es conocido por sus capacidades desinflamatorias, por ser capaz de prevenir el daño de los vasos sanguíneos y por eliminar los radicales libres. Los infartos, el Alzheimer y otras dolencias cardíacas tienen un factor en común: una inflamación inesperada. El resveratrol actúa como un agente antiinflamatorio y, al igual que la Restricción Calórica, produce una señal que reduce las enfermedades relacionadas con las edades avanzadas, promoviendo la longevidad. Aunque medicamentos como las aspirinas tienen las mismas propiedades antiinflamatorias, el resveratrol, por ser una sustancia natural, no tiene ningún efecto negativo que se conozca hasta ahora.

YOGA Y MEDITACIÓN

Está comprobado por expertos, por sus practicantes y por el tiempo: la meditación, los ejercicios de respiración, el yoga y los aeróbicos inducen a un estado de relajación que retarda el envejecimiento. 

El yoga es una de las mejores actividades físicas que se conocen para mejorar la flexibilidad del cuerpo, lo que se vuelve muy importante con el pasar de los años cuando se es particularmente susceptible a las caídas. Es de conocimiento generalizado que los efectos de calma y mejoramiento físico del yoga contribuyen a aumentar la calidad de vida de quienes lo practican.

Además, el yoga fortalece los músculos, lo que no solamente contribuye con un buen aspecto, sino que protege de dolencias generalmente asociadas con la edad como la artritis y la osteoporosis (el yoga baja los niveles de la hormona del estrés, cortisol, lo que puede ayudar a conservar el calcio de los huesos);

Mejora como ninguna otra práctica física la postura general del cuerpo, evitando fatigas, tensión y molestias en las articulaciones; estimula la circulación sanguínea, haciendo que el cuerpo se oxigene más y mejor, lo que se traduce en unas células más efectivas y unas plaquetas más ligeras (evitando ataques al corazón), entre otras cosas; aumenta el drenaje de las linfas mejorando el sistema inmunológico; reduce el nivel de azúcar en la sangre.

LA EDAD DEL APETITO SEXUAL

No es secreto para nadie que el envejecimiento afecta la sexualidad. Hay en esto factores biológicos y también psicológicos que conllevan a cambios importantes en la vida sexual de las parejas. Además, entre hombres y mujeres hay diferencias en este sentido. Las mujeres comienzan a notar, con la edad, algunos cambios en su vagina porque mientras envejecen, ésta se acorta y se estrecha, sus paredes se vuelven más delgadas y un poco más rígidas.

Esto hace que generalmente lubrique poco y pueda disfrutar menos la relación sexual porque el coito le resulta doloroso. Entre los hombres la impotencia se vuelve el tema más común y más temido y se incrementa en la medida en que el hombre presente problemas cardíacos, sufra de tensión alta o de diabetes.

La disminución del deseo sexual puede ocurrir a cualquier edad; sin embargo, un tercio de los casos comienza a ocurrir durante la menopausia o la perimenopausia y a partir de la llegada de la andropausia en los hombres.

Pero asociar estas etapas fisiológicas a la pérdida del apetito sexual es caer en la provocación de generalizar: la edad avanzada no marca el fin del goce sexual y, en todo caso, en la medida en que se mantenga una vida saludable, los inconvenientes asociados al envejecimiento que pueden influir en la continuación de una vida sexual activa disminuyen considerablemente.

Muchos de los problemas que se presentan en la sexualidad en edades avanzadas también tienen que ver con limitaciones psicológicas al pleno disfrute: miedo, poca autoestima, cansancio, estrés, depresión… Es una expresión muy común: “La edad está en la mente, no en el cuerpo”; si existe una actitud positiva ante la vida, y ha existido desde temprana edad, el envejecimiento y la sexualidad no serán problema. Sentirse siempre joven es la clave detrás de muchas vidas exitosas y satisfactorias en todos los sentidos, incluido el tema sexual.

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