La exfoliación es uno de los pasos imprescindibles para mantener una rutina de belleza que nos haga lucir hermosas siempre. Y cuando se trata de nuestra cara resulta imprescindible ya que nos ayuda a resaltar nuestra belleza natural y a mantener un piel saludable.

Exfoliar la piel te permite liberarte de espinillas, células muertas, granitos y también deja tu cutis y tu cuerpo muy suaves. Pero ¿sabes cómo exfoliar realmente tu piel? Si quieres conocer todos los secretos, no dejes de leer lo que sigue.

Cómo exfoliar la piel

 

 

Urania Lippmann/ nota util Exfoliante
Esta mascarilla te ayudara a limpiar las impurezas y exfoliar tu rostro. Si tu cutis es graso, esta mascarilla será de gran ayuda para cerrar los poros que se encuentren abiertos y eliminar el exceso de grasa en tu piel. ¼ tasa de #avena en hojuelas. 1 cucharada grande de #miel. Mezcla previamente los ingredientes y deja actuar por 20-25min. Entre más tiempo lo dejes, mejor será la textura de la piel una vez se lave. 

Para exfoliar tu piel en forma correcta necesitarás un líquido exfoliante, una esponja tipo lufa o vegetal, un cepillo para utilizar en el cuerpo o guantes, una piedra pómez y por último tu loción corporal o crema hidratante. Una vez que tengas todo listo, abre la ducha y deja que el vapor penetre en tu piel. Mientras tanto, pasa la esponja vegetal sobre la piel para desprender las células muertas. Empieza por la planta de los pies y asciende hasta llegar a tu rostro.

En seguida ingresa a la ducha y moja tu cuerpo de pies a cabeza. Aplica el limpiador exfoliante con la ayuda de tu esponja o los guantes y comienza a realizar movimientos circulares. Ten en cuenta que en la planta de los pies necesitarás utilizar la piedra pómez y que al llegar al área del cavado es mejor que seas muy suave, pues es una zona muy sensible. En el caso de tu espalda y otras zonas de difícil acceso, lo mejor es utilizar el cepillo.

En cuanto a tu rostro, emplea productos para exfoliar especialmente formulados para esta zona, y no los que usas regularmente en tu cuerpo, ya que deben ser mucho más suaves e inocuos.

Recuerda también hacerlo en tus manos y en la parte superior de tus pies para que se vean lisos y se sientan suaves. Finalmente, al salir de la ducha aplica abundante crema hidratante para que la piel no se reseque.

Haz tu propio exfoliante con arena

Para hacer tu propio exfoliante casero, solo necesitarás una taza de arena húmeda. Espárcela por tu piel mojada con movimientos suaves, circulares pero firmes. Finalmente, cuando te sientas satisfecha con el resultado, enjuaga la arena con agua tibia y sécate con una toalla suave sin raspar la piel.

Recuerda que al finalizar deberás utilizar crema hidratante. Si no tienes arena, puedes remplazarla con una mezcla de azúcar y agua o jugo de limón. Importante: en el caso de que tu piel esté bronceada por el sol, es mejor dejar la exfoliación para otro momento, cuando ya la piel no esté roja ni ampollada.

con información de iMujer. 

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