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La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

Esta condición es cada vez más frecuente; se estima que entre el 6% y el 8% de la población infantil padece de trastorno de hiperactividad con déficit de atención hoy en día. ¿Quieres salir de dudas? He aquí los principales síntomas de la hiperactividad.

#1 «Egocentrismo»

Los chicos con hiperactividad sufren una gran incapacidad de reconocer las necesidades y deseos de otras personas. Esto puede provocar que interrumpa cuando le hablan o que no pueda esperar su turno para intervenir en clase o jugar con sus compañeros.

#2 Agitación emocional

Tu niño tiene serios problemas para manejar sus emociones -ya sean buenas o malas-. Estás cansada de sus ataques de ira, sus berrinches constantes y de todos sus cambios de temperamento abruptos.

#3 Inquietud constante

Es cierto, los más chicos de la familia suelen tener un caudal energético mucho mayor que los adultos, pero tu pequeño, sencillamente, se pasa de la raya. Y es que no se queda quieto ni un segundo. No puede permanecer sentado ni por un momento; vive corriendo, saltando, gritando…

#4 Tareas sin terminar

Tu niño se interesa por un montón de actividades, pero lo cierto es que hasta ahora a duras penas ha podido terminar alguna. No importa si se trata de una actividad doméstica, la tarea o cualquier otro proyecto. Sea lo que sea, no lo concluye y su atención es inmediatamente captada por alguna otra actividad.

#5 Falta de atención

Estás cansada de repetirle las cosas 500 veces. Le pides favores y… nada. Es como si le estuvieras hablando a una pared. Bueno, no te enojes tanto con tu hijo; no es que tenga falta de voluntad. De hecho, puede que su hiperactividad esté siendo el verdadero problema.

#6 Malos resultados académicos

Si sigue así, es casi seguro que tu hijo repetirá el curso -otra vez-. ¿Será que tu pequeño es menos inteligente que sus compañeros? ¡Claro que no! La hiperactividad le dificulta seguir instrucciones que exijan mucha planificación. Esto puede hacer que cometa errores tontos, pero, ¡tiene la misma capacidad que sus amigos!

Estas son las principales señales de la hiperactividad. Así que para las antenas y verifica si tu pequeño no está siendo una víctima de esta condición médica. Solo así podrás regalarle la calidad de vida que merece.

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