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Aunque la masturbación femenina nos ofrece un programa de entrenamiento perfecto para conocer nuestra anatomía erótica y aprender a disfrutarla, todavía la mayoría de las mujeres especialmente las casadas o con hijos se resisten a practicarla debido a innumerables mitos y prejuicios. Sin embargo, la responsabilidad orgásmica debe ser compartida en pareja, para aumentar la probabilidad de éxito en el alcance del placer sexual; es por ello que en el caso de las mujeres necesitamos un tiempo previo y en solitario para averiguar ¿qué?, y ¿cómo? nos gusta llegar al orgasmo, y poder ofrecer información útil a la pareja.

Acostúmbrate a planificar sesiones de autoerotismo sin prisas, y libre de interrupciones. Tómate tu tiempo, para prepararte y acondicionar la habitación. Estimula tus sentidos con todos los accesorios que desees, música, tv, coloca la luz que te haga sentir cómoda, colma el espacio con aromas que te resulten agradables y excitantes. Para muchas, una copa de vino les permite disminuir la tensión, y relajar la moral alcanzando un mayor disfrute.

Acomódate en la cama, alguna silla o cualquier superficie que te resulte cómoda, puedes estar sentada, acostada boca arriba, e inclusive de pie y apoyada de una pared que te sirva de soporte durante “la petite morte”.

No te dediques únicamente al clítoris, explora con tus dedos para que sientas la textura, temperatura y cambios en la piel, recorre todas las zonas de tu cuerpo que te parezcan sensibles y susceptibles al placer. Déjate llevar por tus instintos, en vez de seguir las listas repetidas de libros, revistas y conversaciones entre amigas.

Para estimular los sitios más sensibles de la vulva, puedes tener a mano lubricantes a base agua o con temperaturas; de esta forma puedes comenzar a explorar la diversidad de sensaciones y reconocer cuáles prefieres; además de brindarte un roce mucho más delicado que cuando se hace al seco.

Si deseas probar con penetraciones, puedes comenzar con los dedos previamente lubricados y muy lentamente vas descendiendo desde la zona del vientre hasta alcanzar los labios mayores, menores y el clítoris; sí es la primera vez dedícate a reconocer la forma y diferencias de cada una de estas áreas. Pueden resultar más placenteras y menos complicadas las micro-penetraciones, concentrándote en la entrada de la vagina, rozando todos las paredes internas con el dedo y estimulando al mismo tiempo el clítoris.

Si deseas probar con juguetes sexuales, empieza con los diseños que estimulan externamente todos los puntos sensibles de la vulva y se colocan como una panty. (calzoncito) 😉

Una vez que hayas finalizado la sesión de masturbación, evita las rutinas de limpieza obsesiva porque puedes terminar lastimándote; y para ayudar a relajar los músculos puedes alternar con chorros de agua fría y tibia.

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