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Hoy en día se ha demostrado que no solo los niños sufren de déficit de atención, también los adultos manifiestan ese problema, en especial los hombres. Las repercusiones en sus vidas son significativas en el aspecto emocional, familiar y laboral .

El estrés por trabajo o estudio, la falta de empleo, los conflictos laborales o de pareja, las pérdidas humanas o materiales, son algunas de las razones por las cuales el nivel de concentración disminuye en su máxima potencia, afectando la productividad. Pero esa inatención es temporal y puede solventarse en la medida en que cada fase llegue a ser resuelta con satisfacción.

Sin embargo, si esa falta de atención continúa sin tener alguna causa aparente que la genere, es importante que se consulte al médico, porque puede deberse a un trastorno genético y neurofisiológico, por un funcionamiento deficiente de los neurotransmisores del cerebro, especialmente la dopamina.  

Además, la debilidad en el funcionamiento del lóbulo frontal, que es el área que trabaja la atención; el desequilibro en la hormona tiroidea o desbalance hormonal, y una mala alimentación, pueden hacer que se dispare ese déficit de atención, el cual se hace también acompañar de irritabilidad, intranquilidad o desaliento.

Se estima que del 5 a 12 por ciento de los adultos entre 30 a 45 años presentan ese trastorno, explica los expertos en el tema.

La alimentación

Cuando este problema se relaciona con la dieta es porque hay déficit de nutrientes, en especial cuando existe carencia de hierro, porque puede provocar anemia, presentando ese desgano y falta de atención, pero también eso puede ocurrir con la falta de zinc y el cobre, ya que no permiten que los glóbulos rojos transporten el oxígeno necesario al cerebro.

Similares síntomas pueden también presentar quienes tienen parásitos (hematófagos), ya que estos se alimentan de sangre a través del intestino delgado, por lo que esa pérdida puede generar un tipo de anemia que altera todo el metabolismo.

Los expertos aseguran que el déficit de atención es más común en hombres, posiblemente se deba a que ellos presentan hiperactividad,(en algunos casos) y esa sea la razón por la cual se les identifique con más precisión. Muchas mujeres presentan el trastorno y no son diagnosticadas porque solo se asume o se identifica como una actitud y no como un problema de salud.

En la actualidad existen más y mejores métodos para determinar y tratar el trastorno en adultos, entre los cuales se encuentran los enfoques neurológicos, psicológicos y psicopedagógicos. Nunca es tarde para iniciar un proceso de tratamiento y así manejar las distintas situaciones que se derivan de esta condición, que muchas veces son malinterpretadas e incomprendidas por los demás e incluso por la persona que las padece.

Terapias saludables

Los expertos opinan que en adultos también pueden aplicarse las técnicas que se trabajan con niños, como el programa cognitivo de Pathways o Neuronet, pero con diferente enfoque. Además, es de gran ayuda que la familia intervenga en este proceso, porque en la medida que reconozca la deficiencia como tal, comprenderá y apoyará mejor al ser querido.

Asimismo, el ejercicio es uno de los mejores aliados para mejorar la calidad de vida, porque no solo ayuda a regular el peso, baja la presión, tonifica los músculos y ayuda a elevar la autoestima, sino que además estimula los químicos del cerebro que hacen mejorar el estado de humor, reducir el nivel de estrés y fatiga, bajar la ansiedad e incluso fortalecer la inteligencia. Aunque esta es buena noticia para todos es aún mejor para las personas que presentan el TDA-H, depresión, ansiedad y otras condiciones neurobiológicas.

El doctor John Ratey, profesor de psiquiatría de la escuela médica de Harvard y coautor de los libros Driven to Distraction y Shadow Syndromes, y The Users Guide to the Brain, explica cómo el ejercicio altera los niveles de dopamina, serotonina y norepinefina en el cerebro. Estos son los mismos químicos responsables de gobernar el estado de humor, controlar los patrones de sueño y afinar la memoria. Son también los neuroquímicos involucrados en la inquietud y la hiperactividad sobre los cuales actúan los medicamentos para tratar condiciones de TDA-H, depresión y ansiedad. Con simples prácticas de cualquier ejercicio como caminar, correr o saltar cuerda, durante 10 minutos, el resultado es gratificante. Esta práctica debe ir acoplada al tratamiento integral que asigne el profesional en salud mental en cada paciente.

Todos los juegos de mesa de agilidad mental son de gran importancia, así como las actividades grupales que permitan ejercitar las conexiones cerebrales, en especial las que tengan que ver con la creatividad.

Sus Características

Los afectados con trastorno de déficit de atención tienden a presentar algunas de estas manifestaciones, las cuales pueden variar en algunos: impuntuales, olvidadizos, ansiosos, impulsivos, desorganizados o deprimidos.

En algunos casos pueden manifestarse las siguientes características: baja autoestima, dificultad para sostener un trabajo, abuso de sustancias psicotrópicas, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar la ira, aburrimiento crónico, conductas de alto riesgo y dificultades en la relación de pareja.

Recomendaciones

Algunas de las estrategias que han demostrado efectividad para mejorar esta conducta son:

> Dividir tareas largas o trabajos en partes pequeñas para hacerlas más manejables. Al respecto es útil establecer una fecha límite para cada parte y hacerse un regalo o darse recompensa cada vez que se concluya una tarea.

> Realizar una lista de lo que se necesita hacer en el día y jerarquizar las actividades de acuerdo a su importancia. Es útil recurrir a un horario o emplear una agenda.

> Trabajar en áreas tranquilas y libres de distracción, es decir, lejos de ventanas, puertas y zonas de mucho tránsito.

> Hacer una sola cosa a la vez y manejar descansos entre una actividad y otra.

> Escribir y ordenar lo que se necesite recordar en una libreta que siempre esté a la mano.

> Utilizar hojas autoadheribles en zonas visibles como la puerta del refrigerador, espejos, armario o tablero del automóvil, para recordar actividades importantes.

> Identificar qué situaciones aumentan la ansiedad y descubrir de qué manera puede calmarse uno mismo.

> Hablar con la pareja y familiares de los sentimientos, en lugar de actuarlos.

> Crear una rutina, fijar metas y repetirlas con frecuencia.

>?Practicar ejercicios y actividades recreativas que ofrezcan adecuado desahogo para la energía y ansiedad.

> Dormir al menos ocho horas y seguir una dieta balanceada, rica en frutas, verduras y cereales, sin descuidar la aportación de proteínas animales y grasas, a fin de mantener en condiciones óptimas el sistema nervioso y, por tanto, la concentración mental.

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