Como adultos que somos es cierto que todos necesitamos nuestro propio espacio, y darnos tiempo para nosotros mismos. Eso es verídico y muy justo.

El corre corre de cada día para ir a dejar a nuestros hijos a la escuela, la presión del trabajo, el horrible trafico que cruzamos por la ciudad y las posibles malas relaciones interpersonales que tengamos, pueden hacer nuestra vida un caos.

Pero me pregunto yo: Cuanto tiempo pasamos con nuestros hijos? Quizá se van a contestar a sí mismos… todo el tiempo. Pero eso es mentira.

Si sumamos las horas que pasamos metidos en la oficina  o en X trabajo que ejerzas o bien si no trabajas, ellos (nuestros hijos en edad escolar) están en la escuela, mínimo 8 horas dentro del establecimiento. Agrégale que si no almuerza contigo (tiempo de comida esencial) porque sales hasta muy tarde del trabajo;  tú con suerte llegaras entre 6 u 8 de la noche cansado y fastidiado. Eso, si no tienes otro trabajo o bien, si es que ese día fuiste al gimnasio para relajarte o pasaste al supermercado a comprar cosas para la despensa.

Al final del día ya son 9 a 11 horas sin comunicación; sin contar las   horas que dormimos. Y no hablo de los lapsos en que quizá los llamaste para ver si ya comieron o si están bien, hablo acerca de: “Conversar”.  Aquí nadie está juzgando la situación de nadie. La vida en este país va a mil por hora. Con suerte también uno de esos días saludaste por teléfono a un buen amigo, o finalmente te diste el tiempo para ir al café con algún compañero/a de trabajo y así refrescarte de la rutina. Hoy con las redes sociales hace nuestra vida social un poco más activa, y nadie critica eso, para eso se hicieron.

Simplemente es que a veces no tenemos el control de eso o no nos damos cuenta de la tremenda necesidad de ser aceptados, queridos y sobre todo el poder expresar lo sentimos o pensamos. Y tan solo con actualizar nuestro status en facebook con una idea, un chiste, o ya sea una canción; sentimos que liberamos nuestro sentir. Y olvídate si es un Twitt. Al final de una hora tienes más de 50 twitts y todos con diferentes tópicos.

Eso es natural, todos necesitamos expresarnos y desahogarnos de alguna manera. Pero así también lo necesitan nuestros hijos. Creo que no es solo hacerles de comer, darles un techo y vestirlos el que nos hace ser padres. Mas allá de ser un buen padre o madre de familia, es un compromiso serio y muy difícil de llevar.

   Nuestros hijos día a día sufren cambios  debido a su edad, su entorno y con quienes se relacionan. Muchos son cambios positivos y otras veces son negativos. Pero cómo ser amigo de nuestros hijos? si ni siquiera les preguntamos cómo les fue en la escuela? o que novedad hubo ese día?  O bien que le gustaría hacer el próximo fin de semana? Es necesario darles el tiempo a nuestros hijos, que se sientan amados, protegidos, hacerles sentir que los escuchamos; por muy infantil que se escuche la historia que te cuenten; para ellos es algo importante y  algo que en ese momento está afectando sus vidas.

Aprendamos a escuchar a nuestros hijos, a conocer sus necesidades.

Como le ensenas a tu hijo que se comporte en un restaurante, si mientras tu andas texteando o actualizando tu status en las redes sociales, ellos están brincando, saltando o importunando en un lugar que es para ir a comer. Recuerdo esta regla de vida que me enseñó mama:

“Para todo hay un momento y un lugar”

No exijas ni castigues con malos tratos o palabras duras un comportamiento que tú no has incentivado ni enseñado. Los padres nunca dejamos de ser padres. Los buenos hábitos, los modales y los principios de vida se enseñan en casa. Y eso no significa que con sola una vez que les hayas dicho algo lo hayan aprendido. Recuerdas tu cuando fue la última vez que tu papa o mama te reganó por algo que dijiste o hiciste? Ves???  Y eso que ya eres un adulto. Nunca termínanos de ser padres.

No soluciones este problema aventando a los hijos en sus recamaras con sus juegos electrónicos o con las computadoras. Ellos pierden también la noción del tiempo sin valorar este recurso ( EL TIEMPO)  eso sin contar que no están aprendiendo absolutamente nada.

Si aprendes a planificar tu tiempo y organizas tu agenda para darles el tiempo a tus hijos y conversar  sobre sus intereses, curiosidades o tan simple, hablar sobre las noticias que vieron en la TV, acerca de sus amigos o lo que sea. La cuestión es que les dediques un porcentaje de tu tiempo al día a tus hijos para que la relación padre-hijo se vaya haciendo más estrecha y amigable. Al final del día ya que se vayan a dormir; tu como padre o madre te sentirás satisfecho que hiciste tu tarea como progenitor. Y por otra parte sin darte cuenta también fomentaras en tus hijos más confianza hacia ti, sentirán de esa manera tu amor y sobre todo lograras hijos felices y sanos.

De otra manera también tú aprenderás a valorar más tú tiempo. No permitirás que las redes sociales embarguen tu espacio y tu vida que puede ser aprovechada de otra manera más fructífera.

 

Escrito por Urania Lippmann

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *