Desordenados o Acumuladores?

La luz de alerta tiene que parpadear cuando alguien en casa pasa de ser desordenado a vivir en una habitación llena de objetos en la que es difícil o imposible caminar, duerme en el piso porque la cama ya no tiene espacio disponible o se enfada severamente porque alguien mueve de lugar sus pertenencias.

Todo ello refleja un síndrome de acumulación compulsiva. Quienes lo padecen no pueden desprenderse de ningún objeto y aunque les avergüenza que alguien los juzgue, no son capaces de cambiar su situación. “Estas personas entablan un vínculo afectivo con cosas intrascendentes, con la idea de que alguna vez les pueda servir para algo”, según  expertos en el tema.

En general, tienen una barrera para separar los objetos por categorías y no distinguen lo importante de lo irrelevante, porque cada una de sus cosas tiene el mismo valor. Solo de pensar en desprenderse de sus bienes les causa angustia y son capaces de reaccionar violentamente si alguien tira algo a sus espaldas.

Entiende a un acumulador

Expertos explican que de manera progresiva el acumulador manifiesta aislamiento social, descuido personal, falta de higiene, sentimientos de soledad o un cuadro depresivo o de demencia.

El síndrome afecta durante la edad media y a personas de la tercera edad. Aunque también los niños y adolescentes podrían comenzar a presentar dificultad en deshacerse de sus pertenencias.

Sufrirlo es el reflejo de la desorganización de la vida emocional, representa falta de amor, comprensión y un vacío existencial tan grande que se trata de llenar con objetos materiales.  Esto demuestra que la persona no se siente bien consigo misma ni con los demás, no distingue lo importante de lo irrelevante y con regularidad sus relaciones interpersonales no son buenas.

Guardan cosas inservibles, revistas y periódicos viejos, recibos que ya no sirven, empaques y todo tipo de detalles que para la mayoría de personas es basura.

Gail Steketee, especialista en el tema, de la Universidad de Boston, comenta que en la actualidad también hay acumuladores digitales, es decir, las personas que archivan enormes cantidades de información en sus computadoras y necesitan espacio adicional de almacenamiento. Guardan documentos, archivos, correos basura y otra información sin valor.

Existe la posibilidad de tratamiento psicológico, pero lo difícil es que el paciente se decida a pedir ayuda terapéutica. Si se recibe desde el comienzo del trastorno el pronóstico puede ser favorable, de lo contrario será una recuperación difícil.

Para la familia y las personas que conviven con un acumulador se recomienda no dejar que invada los espacios de los demás, pero según datos de terapeutas si el acumulador desea llenar de objetos su habitación es cuestión de el/ella pero se debe evitar que produzca un desastre dentro de toda la casa.

Se sugiere comprensión y amor hacia el paciente, comprar contenedores para que vaya organizando objeto s y nunca criticarles, reírse ni decirles frases que dañen su dignidad. El mejor apoyo es buscar ayuda profesional.

Durante la recuperación se recomienda motivarlos a realizar actividades en las que se sientan útiles y ocupen su tiempo.

El síndrome de Diógenes

Este es similar al síndrome de acumulación, pero afecta específicamente a las personas de avanzada edad que viven solas. Se caracteriza por el total abandono personal y social y por el aislamiento voluntario en el propio hogar, acompañados en muchos casos de la acumulación de grandes cantidades de dinero o de desperdicios domésticos.

A nivel cerebral

Los estudios neurológicos demuestran que los afectados por este trastorno presentan diferencias en el funcionamiento de cierta zona del cerebro, con respecto a sujetos que no lo padecen. La raíz de este desorden parece que está localizada en la corteza frontal que es la que inhibe el impulso básico que tiene el ser humano de acumular. Se estima que un cuatro por ciento de la población mundial lo padece.

Actualmente la  serie de Discovery Home & Health «ACUMULADORES»  penetra en el mundo de estas personas, conocidas como hoarders, las cuales desarrollan un apego excesivo a las cosas que las rodean, impidiéndoles tirar o desechar nada por innecesario o absurdo que pueda ser.

Cada episodio se enfoca en dos casos distintos de personas que luchan contra esta enfermedad, que atenta contra su bienestar y el de las personas que los rodean. Con la ayuda de terapeutas y organizadores profesionales, los acumuladores intentan encontrar la causa de su obsesión con la esperanza de retomar el control de sus vidas.

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